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Le mejor fin de semana para México

 Cada año se lleva acabo una celebración aparentemente milenaria, la ofrenda o el honor a los muertos. Pasando por el eterno recordatorio de momentos más felices que estos. Como ya saben he tratado de descubrir cual es el propósito de un escritor, de plasmar las palabras y en el proceso conocer la voz que quizás aún no conozca.

   El lenguaje no escrito, el cuento y la leyenda urbana son predecesores a las historias que nos contamos. La narración de un evento de voz en voz hasta mantenerse por varias generaciones. Las primeras civilizaciones lograron crear texto o símbolos que representaran esa información del mundo e incluso ideas más abstractas.

   La idea de la muerte como una comprensión abstracta que ha dado paso a miles de interpretaciones en todo el mundo, a miles de ideas y de historias de esas ideas.   La tradición se vive, se respira y se lleva a donde vayas. Las religiones a mi parecer con una estructuración de las tradiciones de los pueblos el como y el porque en un mismo lugar. Pero claro todo termina o las buenas ideas terminan es desastres con las mejores intenciones.
   El simple hecho de cocinar, de regresar a esa tradición y a esos recuerdos, a las historias que nos cuentan nuestros padres y que sus padres les contó esas historias. Pasando por infinidades de cambios y muchas veces olvidadas cuando esa persona ya no esta. Hay algo en mi que esta buscando algo perdido entre tantas cosas, saber que es, es lo importante.
   La narrativa debería ser simple, la intención de dar un mensaje claro al lector y comunicarnos entre dos personas que quizás nunca se conozcan. Como entre nosotros dos querido lector. La idea para este lunes es la sencillez de un pan de muerto. 

   Ese acto de crear una sensación para el paladar y para el olfato, la tradición para recordar a las personas que ya no están y crear una receta especial. Los aromas y las infinitas variables que pueden dar ese paso, desde lo crujiente hasta lo esponjoso. Esta es la temporada de pan de muerto, más haya de toda otra celebración, mi padre me dice como se hace el pan y a su vez me cuenta como su padre lo horneaba, como creaba una receta sin igual, como todos los ingredientes eran creados en su pueblo, la levadura era fabricada en la panadería local y algunas charolas eran creabas a base de lata de manteca.

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